Juan Cabrera
Fotografía: Manuel Fuentes
[Miércoles, 24 de diciembre de 2008] [09.00]
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Dice mi amiga Ana que no es normal que tenga que ir como un pingüino en Lanzarote, protegiéndose del frío, el viento y la lluvia con capas de ropa como nunca antes ha tenido que hacerlo. Y comenta mi amigo Bjarne -de aquí, de Noruega- que no es normal y que echa de menos que ya no nieve como lo hacía antes, desde octubre hasta bien entrado abril para éxtasis de los amantes de los deportes de invierno y algún que otro más. A mi no se me hacia normal tener calimas cada vez más frecuentes cuando vivía ahí, en Lanzarote; creo que los alérgicos y asmáticos de la Isla estarán conmigo en esas. Seguro, segurito que a los venecianos tampoco les parecerá normal la marea alta -ya permanente- que les cubre las últimas partes secas de su ya de por si, acuosa ciudad. Ni normal es que los osos polares -los pocos que van quedando- se peleen por el último témpano de hielo que existe donde antes no había más que infinitas superficies blancas para retozar con una foca en la boca. Supongo que tampoco es normal que el sur de los EE. UU. quede decorado con una copiosa capa de nieve quizás la que le falta a mi amigo Bjarne- justo antes de la Navidad.
Pero, ¿qué es lo que es normal en estos días? Cualquiera sabe. Lo que si se puede decir es que nada de esto debería tomarnos por sorpresa, ya hace más de una década que nos están avisando de lo que se nos viene encima.
¿Cuándo fue la última vez que se preocupó al oír hablar de la capa de ozono y su dieta de adelgazamiento, de los gases de efecto invernadero, del acuerdo -malogrado- de Kyoto, de alguna acción de -los locos esos de- Greenpeace...?, y así todas las noticias relacionadas con el cambio climático.
El problema con esto del cambio climático no solo va a ser que haga más frío o que vengan más calimas a Lanzarote o que haya más calor y caiga menos nieve en Noruega. Si la cosa acabara ahí, todavía nos salvamos. Aparte de eso habrá que contar con que empiecen a extinguirse algunas especies. Los osos polares, sin ir más lejos, están contando los telediarios que les quedan. Que al desaparecer especies, las cadenas alimenticias -de esas de las que nos gusta pensar que estamos en la cúspide- se rompan y que con ellas se produzcan unos desequilibrios ecológicos de proporciones que ni siquiera caben dentro de la categoría de bíblicas.
Plagas y epidemias harán que muchos tengan que empaquetar lo poco que les quede y buscar nuevos horizontes y es que cuando aprieta el hambre no hay nada que uno no haga para asegurarse que sus hijos coman. Eso no traerá más que desequilibrios macroeconómicos o macrodesequilibrios económicos. La ruina, osease.
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Pero usted esto ya lo había oído. Lo que pasa es que después de que lo oyó, también tuvo que escuchar que Rociíto se había casado con un fulano; que España es un rebumbio de 17 comunidades autónomas; que a Clinton le gusta fumar puros y a su secretaria también; que el precio de los carburantes sube, baja, sube, sube otra vez, baja un poco y vuelve a subir, que este es el país del pelotazo y que la pelota se picó; que hay alcaldes de camino a la cárcel y otros que salen de permiso; que a Britney la fama se le subió a la cabeza y que está toda crazy; que los alemanes tiraron un muro y los israelitas y americanos se han puesto a construir otros; que hay más teléfonos móviles que orejas; que ahora el enemigo no es el comunista sino el del turbante; que el príncipe tiene una novia, dos, tres, que se casa, que se casó; que tanto tigres como leones, todos quieren ser campeones; que Chiquetete murió y los veranos ya no son azules; que hay colesterol bueno y colesterol mejor; que fumar mata... poco a poco; que el sida es un invento de la CIA y al ebola todavía le buscamos padre; que César murió y Lanzarote no juega de titular en la Biosfera ; que faltan hoteles, que sobran hoteles, que faltan turistas, que sobran turistas; que las mujeres de La Palma, las gallegas y las colombianas usan brujería para quitarnos a los hombres; que el BUP ya no existe y que los chicos de hoy estudian ESO; que a Miguel Ángel Blanco lo secuestran, que lo matan, que vamos a negociar con ETA; que las oposiciones están amañadas y aquí solo se hacen funcionarios los enchufados; que Almodóvar se gana el oscar y es Pe quien se lo da; que al piche ahora lo llamamos chapapote y a las pateras, cayucos; que ahora tenemos un presidente negro; que Internet solo es para el porno; que el Vaticano perdona a los Beatles pero todavía no sabemos si los Beatles perdonarán al Vaticano; que "Viva el Rey" y que muerte al Borbón; que la UD Las Palmas baja a segunda...
¡Ños, se me fue el baifo! ¿Por donde iba? Ah, si. Que al mal tiempo le pongas buena cara, querida Ana. Que disfrutes ahora de que puedes caminar por las calles de nuestra Isla -aunque sea con viruje-, cualquiera sabe a que profundidad estará dentro de unos años.
Lo normal, amiga mía, es una ilusión.
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