Actor, director y guionista de cine; traductor de Darío Fo

Carlo Barsotti, fiel a Lanzarote: "He visto que la corrupción urbanística ha llegado"

Hay muchos matrimonios que no duran tanto. La relación del actor, director y guionista italiano Carlo Barsotti con Lanzarote nació hace ya unos 28 años, tiempo en el que ha observado con sus ojos -ocultos ahora tras unas gafas por una operación- la evolución de la Isla. Traductor al sueco del Nobel Darío Fo y militante del movimiento 'Slow Food', anhela que Lanzarote no pierda su esencia para convertirse en un parque de atracciones.

Rafael Fuentes y Manuel de la Hoz
Fotografía: Felipe de la Cruz
[Miércoles, 14 de enero de 2009] [08.10]

- Desde que visitó Lanzarote por primera vez en 1981, ¿ha cambiado la Isla?

- Todo cambia, y acepto que tiene que haber una evolución, pero sin descuidar la calidad. Estoy un poquito desilusionado porque he visto que la corrupción urbanística ha llegado, no sólo a Andalucía y Marbella sino también aquí, a Lanzarote. Recuerdo cuando en Papagayo estaba el holandés, un hombre sin nada que vivía allí; yo andaba con un coche y no había carreteras; nada; no se podía andar. Ahora, lo he visto la última vez, es una cosa increíble. Creía y esperaba que Lanzarote tuviera una evolución turística particular como solución económica buena e importante para la gente de aquí. Pero con este sistema, es como Gran Canaria, como Tenerife, Playa de las Américas, etcétera, solamente dinero y dinero al momento. Es necesario pensar más en la convivencia y en la calidad de vida que en el dinero. Así que ahora estoy un poquito desilusionado pero Lanzarote está en mejor situación que el resto de las Islas Canarias. Por esto siempre vuelvo.

- Entre 1981 y 2009 ha visitado Lanzarote en 31 ocasiones. ¿Por qué?

- Cuando vengo aquí no es solamente para vacaciones. No se puede estar todo el tiempo de vacaciones. Cuando estoy preparando una película o una obra de teatro necesito luz. Y la mejor luz, para mí, está en Lanzarote. Mas no es sólo la luz, es el territorio volcánico que me excita, que me gusta. Y después, simplemente, si de diez personas conozco una, un campesino, un hombre, una mujer, etcétera, en un barito que es simpático y tiene alma, me da la posibilidad de trabajar mejor. En esta ocasión he tenido una desilusión porque quería tomar una copita y una tapa en un barito, en 'El Cruce' de San Bartolomé, y lo han cerrado. No se deben cerrar estos sitios, y no se deben abrir en las zonas turísticas. Lanzarote necesita 'El Cruce' en San Bartolomé y necesita 'El Amanecer' en Arrieta; familias que trabajen la cocina tradicional canaria en estos baritos y restaurantes. Éste es el verdadero futuro de un turismo diferente.

- ¿Está cómodo en Lanzarote?

- Sí, porque yo me siento en mi casa. He nacido en la Toscana (Italia), vivo en Estocolmo (Suecia). Así que básicamente tengo cuatro patrias, que son Estocolmo, Livorno, en la Toscana , Andalucía y Lanzarote. Yo viajo mucho pero no me gusta viajar por viajar. Y cuando lo hago, quiero encontrar y saludar a la gente normal.

- ¿Qué necesita Lanzarote?

- Yo creo que si se piensa verdaderamente en un turismo de calidad se necesita una ordenación contra la corrupción. Sobre todo, hay que pensar en el futuro. Es necesaria una posición firme del Gobierno de Canarias. Porque si se comienza permitiendo. toda Lanzarote va a perecer un Tívoli. Un parque internacional. Conozco a gente que viene aquí como hago yo. Son turistas diferentes, ingleses, alemanes... Vienen a Lanzarote porque Lanzarote tiene una singularidad y ¿va a terminar como el resto de las Islas Canarias? Usted conoce bien que ha pasado en Tenerife, en Playa de Las Américas. En San Agustín. Yo he estado allí, mas no son vacaciones. La gente tiene que decidir. Si se quieren unas vacaciones de verdad, interesantes, tranquilas, que eleven tus sentimientos y cuando regreses al trabajo en tu tierra vas a tener mayor dignidad, hay que pasarlas en Lanzarote. Ahora bien, se necesita firmeza y acabar con la corrupción. Yo he visto Marbella y lo que ha pasado allí es increíble.

- Sobre el papel que juegan el Cabildo Insular y la Fundación César Manrique en defensa de la legalidad urbanística, y desde su posición de turista, ¿qué opinión tiene?

- Es muy particular. Porque la Fundación César Manrique se arriesga en la defensa... Ahora bien, es necesario que tanto en la Fundación César Manrique como en el Cabildo, haya personas coherentes que aporten dignidad. Esto es importante. Y yo confío de verdad. Y, cuando intervengo en los medios en Suecia e Italia, suelo hablar de Lanzarote y de estas cosas. Espero que poco a poco ayude la integridad de los que luchan por esta posibilidad de futuro. Son los verdaderos héroes de Lanzarote.

- Y de la construcción ¿qué opina?

- Construir más no creo que sea importante. Habría que mejorar lo que hay ahora. Se podría hacer alguna casita pequeña pero no construir hoteles. No aportan nada, solamente confusión. Estamos inmersos en una crisis mundial. Y he visto el aeropuerto, y es más grande que la necesidad. Es suficiente para operar en el futuro. Y así, todo es desproporcionado...

- Por último, ¿cuáles son sus deseos y augurios para esta Isla que le excita?

- Creo y espero que Lanzarote va a superar bien la crisis. Y es una crisis muy grande porque el capitalismo salvaje no reconoce su existencia. El único modo íntegro de hacerlo es cooperar y apoyar la pequeña actividad... Espero que cuando vuelva a Lanzarote, haya superado la crisis pero sobre todo, que haya terminado con la mafia de la especulación no sólo en Playa Blanca sino en toda la Isla. Y auguro buena suerte, mas necesita hombres que trabajen por ella.

 

 

 

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