EL FINDE ES...CORTO

 

Héroes (No hacen falta alas para volar)

 

Ángel Valiente

[Viernes, 20 de febrero de 2009] [09.00]

 

 

 

Hoy les presento el sorprendente recién proclamado mejor corto documental del año según la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Sí, señoras y señores, sí. Acertaron: el Goya.

Y digo sorprendente no exactamente porque dude de su calidad cinematográfica (o igual sí) si no sobretodo por el tema del que trata y por cómo lo trata.

Héroes es la historia de Pascal Kleiman, un muchacho de ascendencia francesa que tuvo la mala suerte de nacer en la época, a principios de los 60, en la que aún no se conocían los efectos que la talidomida , magnífico antiemético especialmente usado en los vómitos causados durante el embarazo, provocaba sobre el feto.

Aquellos niños nacieron, los que nacieron, con las extremidades pegadas al tronco.

Es decir, sin brazos ni piernas pero sí con manos y pies. Ya, ya. Se lo que están pensando. ¿Cómo se puede comercializar un medicamento del que se desconocen los efectos secundarios? Profundo debate en el que me gustaría entrar para, entre otras cosas, no olvidarme de mi profesión real, de la que apenas disfruto pero que me sigue dando de comer, pero debate tosco y obsceno que no me parece sea procedente en una sección de cine. Sólo comentarles que gracias (o por desgracia) al desastre de la talidomida se crearon las unidades de farmacovigilancia en todo el mundo, que se encargan hoy día precisamente de detectar esos efectos secundarios imposibles de detectar en los ensayos clínicos precomercialización.

Pero en realidad quería hablarles de Pascal y de su historia de superación. Pascal vive solo. Él solo se cocina, se hace la cama y pone la colada. Él solo se plancha, se lava y se supera a sí mismo cada día. Y por supuesto trabaja. Y tiene un trabajo difícil, más aún en sus condiciones, logrando el reconocimiento generalizado de todo su entorno y el aplauso generalizado de toda su profesión.

Pascal es uno de los mejores discjockeys del mundo y cada fin de semana nos demuestra su arte y capacidad en muchas discotecas levantinas.

Y todo lo que es capaz de hacer Pascal, por increíble que nos parezca, nos lo muestra Ángel Loza , director del cortometraje, de manera especialmente acertada, pero sin escatimarnos la crudeza propia de unas imágenes como poco curiosas.

Hace casi dos años tuve la oportunidad de pasar una semana entera en el centro de formación ocupacional de ADISLAN en Tahíche. Mi percepción sobre la minusvalía cambió radicalmente tras aquella semana. Los chicos y chicas que allí están, como Pascal, son tan validos como cualquiera de los llamados normales. Si no más, pues estos muchachos suelen tener el corazón tan grande que difícilmente podrás encontrarte con que te estén planeando o maquinando ninguna "jugarreta" a las que tristemente sí nos tiene acostumbrada la "gente normal".

De aquellas vivencias salió un documental que por fin, y tras casi dos años, va a ser estrenado en la próxima muestra de cine de Lanzarote a celebrar, políticos mediante, el próximo mes de marzo. Evidentemente mi pretensión no es ganar ningún Goya, pero sí mostrarles a todos ustedes lo que estos chavales, como Pascal, son capaces de hacer.

Y es que al final, y como casi todas las semanas les digo con una u otra excusa, no hay montañas que no se puedan escalar ni talidomidas que no se puedan diluir en agua.

Sólo hay que pelear y luchar. Lo que se pelea se consigue. Sin duda alguna.

 

 

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