Gianni Cesarini
[Jueves, 26 de febrero de 2009] [09.00]
Rodeado de perros, rodeado de aulagas
de arenas negras, dolorosas, bajo un cielo de duda
pueblo de perros encadenados, desesperados
de lenguas listas a herir a escondidas
de ojos que todo miran
de gente escondida que resiste a todo, como la camellera
hierba mala, dicen, inútil cuando no hay camellos
y el viento clavando espinas de tunos en el alma
de noche el crujido del traje de Mararía rozando el asfalto
su rápido paso deja un rastro de polvo de estrellas
su suspiro fucsia, su suspiro tranquilo, su suspiro enamorado
su murmullo como sinfonía de esferas, canto como magma
hirviendo lentamente, como sangre en lucha resignada
el crujido de su negra cabellera en el viento
sus blancas manos, sus largos dedos buscando espinas
su voz hechizante: ven, te llevaré donde no alcanza el dolor.
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