ANÁLISIS

 

Guinea Ecuatorial: La oposición en punto muerto

 

Samuel Mbá Mombé

[Jueves, 16 de abril de 2009] [09.00]

 

 

 

 

 

Llevo tiempo reflexionando si debo o no escribir sobre la situación actual de la llamada oposición política al régimen dictatorial de Teodoro Obiang Nguema. Algunos se han dado cuenta de mi mutismo desde hace bastante tiempo debido no a la frustración sino por el caos que actualmente reina en el seno de los que decimos luchar para acabar con la tiranía de Obiang y sus secuaces internos y externos.

Los que llevan militando como yo en las filas de la oposición desde la década de los 70 y que por solvencia moral, principios y convicciones no nos hemos vendido al régimen, sólo podemos recordar con nostalgia el pasado que fue cuando se hacía realmente la política y no el circo que estamos viviendo en la actualidad. La irrupción de politiqueros, politicastros y aventureros en la escena política de la oposición desde el bochornoso proceso pomposamente bautizado de democratización, está siendo el escalafón de una serie de despropósitos que nos está conduciendo a un callejón cuya única salida será la destrucción de una idea nacida hace muchos años: La democratización de guinea ecuatorial, en su concepción universal y no el ensayo a la ecuato-r-guineana que propugna el fantoche de Malabo.

Es triste y lamentable ver a correr del tiempo cómo están en sus anchas los que ayer levantaban la bandera de la oposición defendiendo a capa y espada el régimen que ayer estaban criticando. Esto demuestra a todas luces, la falta total y absoluta de una solvencia moral y política de esos individuos que no han llegado a comprender que una persona sin convicciones ni principios y al final sin moral, es como el cero a la izquierda. Para una mente sensata es imposible intentar comprender esta situación de pobreza y miseria moral y encima se dicen demócratas comulgando con un régimen que durante tres décadas está amordazando a una abrumadora mayoría mayoritaria de la población y esquilmando su economía mediante la expoliación, rapiña y despilfarro de sus recursos en beneficio del dictador y sus lacayos internos y externos.

Afortunadamente siguen todavía en vida algunos supervivientes del naufragio de la oposición que pueden reemprender el viaje hacia la democratización real y efectiva de Guinea Ecuatorial. Unos supervivientes que han mostrado a propios y extraños que la honestidad y la solvencia moral son más importantes en la vida de una persona que los bienes materiales. La falta de honestidad y de solvencia moral ha conducido a muchos compatriotas al contubernio con el régimen que no ha cambiado absolutamente en nada y que contrariamente a las exigencias de nuestro pueblo está recrudeciendo sus métodos brutales contra la disidencia política y contra todo lo que se opone a la barbarie impuesta en nuestro país.

Los que ayer levantaban la bandera de la oposición y que hoy en día están compartiendo cama con la dictadura se han descubierto y se puede concluir fácilmente que su paso por las filas de la oposición no fue por convicción sino por conveniencia.

Las ambiciones desmesuradas y los protagonismos personales fueron y están siendo la causa del naufragio de la oposición, amén de las demás impertinencias cometidas a correr del tiempo por los que se autoproclaman sus líderes políticos. Si miramos un poco hacía atrás nos daremos cuenta que muchos de esos seudo-líderes sólo están luchando por sus propios intereses de lo contrario ¿cómo se explica que estos puedan comulgar con un régimen que supuestamente combatieron en su día y que hoy están defendiendo a capa y espada? Vivir para creer.

Hablando de solvencia y coherencia política, sólo la ANRD (Alianza Nacional para la Restauración Democrática ) el primer Movimiento de oposición de Guinea Ecuatorial independiente creado el 19 de agosto de 1974 se quedó al margen de esa carrera hacia el poder, probando con ello su verdadera lucha por la democracia y su madurez cívica, los resultados de los acontecimientos en Guinea Ecuatorial le están dando la razón como también la dieron razón los acontecimientos posteriores al golpe palaciego del 3 de Agosto de 1979 mal llamado de Libertad. La ANRD aplaudió el golpe como un paso hacia la restauración de un verdadero Estado de Derecho en nuestro país y presentó a tal efecto una serie de reivindicaciones cara a dicho proceso de normalización y pacificación del país tras los 11 años de la tiranía del régimen de Macías que el nuevo régimen no aceptó y que la obligó seguir luchando desde la diáspora hasta la promulgación del llamado multipartidismo otro invento del régimen para aparentar flexibilidad y para el consumo exterior. Expertos de las Naciones Unidas afirmaron que de los 217 artículos de la Ley Electoral , 40 son antidemocráticos. En agosto de 1993, muchos partidos se prestaron a su legalización, y 14 de ellos, con escasos recursos, la obtuvieron y ANRD se declina a secundar las maniobras dictatoriales, que evidentemente sólo favorecen al dictador, sobre todo si se tiene en cuenta que a pesar de la firma en marzo de 1993 del Pacto Nacional con el fin de alcanzar una verdadera democracia pluralista, Obiang Nguema endureció el tono, multiplicó las detenciones, torturas y asesinatos y fijó unilateralmente la fecha de las elecciones legislativas para el 12 de septiembre del mismo año.

El mundo vive una época de grandes transformaciones sociales que desde el Oeste llegan al Sur pasando por el Este. Estas transformaciones sociológicas se conocen políticamente por transiciones democráticas. Mientras esto sucede, en Guinea Ecuatorial “un hombre” escribe una insólita novela de horror y de pesadilla, cuyas entregas hace anacrónicamente y a las que bautiza de “ensayo democrático” a la ecuato-r-guineana.

No se puede estar de acuerdo con la forma de que se hacen las cosas en Guinea Ecuatorial en nombre de la democracia. La consolidación de la arbitrariedad en el suelo patrio en los estadios de la reciente historia política guineana, ha sido posible debido a los siguientes factores:

  1. La falta de un grupo compacto, integrador, capaz de transformarse en alternativa válida al actual poder y susceptible de descubrir a tiempo y de echar a traste todas las maniobras de la actual dictadura.
  2. La presencia de muchos advenedizos en el escenario político que suelen creer que con la promulgación de unas leyes (consensuadas o no) o con la celebración de unas elecciones (controladas militarmente por el poder en plaza) sin más, se pueden solucionar los graves problemas nacionales y garantizar la estabilidad democrática.
  3. La aceptación por parte de determinados grupos políticos del asesoramiento y directrices de elementos foráneos (ajenos a la historia y problemas del tejido social guineano) que sólo buscan obtener prestigio, entre otras cosas, en las turbulentas aguas del maltrecho país africano sin importarles el dolor y la tragedia de los últimos 29 años.
  4. La atomización de grupúsculos políticos sin ideas, sin formación e información necesarias para conformarse como tales y, para más “inri” sin la posible vertebración interna entre sus protagonistas.

Como hemos dicho arriba, tal como se hacen las cosas en Guinea Ecuatorial en nombre de la transición democrática (Constituciones de 1982 y 1991, Leyes, Censos, Elecciones, etc.), era previsible que el pueblo caiga en la apatía y se automargine al sentirse ligado con un proyecto que no comparte y que le es hostil, de esta forma, lo único que ha quedado asegurado es la continuidad de la dictadura bajo otros presupuestos conocidos por democratura .

Veamos algunos ejemplos:

    • “ La Constitución de 1991 es menos democrática que la de 1982, aunque retóricamente dé la impresión contraria”. Esta afirmación fue hecha ante la Asamblea de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas por el experto constitucionalista, profesor, doctor. en Derecho Sr. Volio Jiménez y Relator Especial de la ONU para Guinea Ecuatorial en marzo de 1993. Esta Constitución sin embargo sigue vigente en el país a pesar de sus numerosos vicios de forma y fondo.
    • Las elecciones legislativas del 21 de noviembre de 1993. La convocatoria de unas elecciones legislativas bajo la égida del terror: intimidaciones, arrestos arbitrarios, saqueos, torturas y varios asesinatos como telón de fondo, al que hay añadir la ausencia de un censo electoral creíble, el rechazo de la Comunidad Internacional de enviar observadores para no legitimar la farsa orquestada en plaza, el boicot de una abrumadora mayoría de votantes guineo-ecuatorianos (75%), el rechazo a la participación de las principales fuerzas legalizadas, etc., etc. Todo ello contribuyó a que el Parlamento que resultó de dicha farsa fuera un teatro de sombras y que el Duce continuara dictando su propia Ley en Macondo ecuatorial. El pueblo mientras tanto continúa hundiéndose día tras otro en la miseria más absoluta.

Todo ello obliga afirmar que la violación de las reglas democráticas no puede conducir a ningún país al establecimiento de un Estado de Derecho, que es, en última instancia, lo que se pretende con la implantación de la democracia en varios países del mundo.

Por todo esta serie de acontecimientos y otros no enumerados , ANRD hizo un llamamiento al noble pueblo guineo-ecuatoriano que guiado por sus convicciones democráticas y decidido a restablecer y consolidar la democracia en Guinea Ecuatorial, declinó su participación en las maniobras dictatoriales de Obiang Nguema en nombre de la transición democrática, que no persiguen otros objetivos que perpetuar la miseria en el país, fomentar el terror y los antagonismos interétnicos y tribales comprometiendo gravemente con ello el futuro de Guinea Ecuatorial.

En definitiva, ANRD entendía que la democracia en su concepción universal es como los Diez Mandamientos que deben ser guardados y cumplidos escrupulosamente por los cristianos. No se puede violar nueve de ellos y jactarse de buen cristiano. La democracia implica entre otras muchas:

  1. La participación popular (que el pueblo participe libre y resueltamente en la toma de decisiones en su colectividad y en el resto de la Nación );
  2. Respeto escrupuloso a los derechos humanos (que las leyes y el poder del que emanan sean respetuosos con los Derechos Humanos);
  3. Alternancia pacífica en el poder (que los gobiernos puedan alternarse sin que ello suponga traumas para el país);
  4. Igualdad de oportunidades (en la prensa escrita y audiovisual);
  5. Respeto a la integridad física de la persona (que esta no puede ser arbitrariamente privada de libertad, torturada u obligada a realizar actos en contra de su voluntad y dignidad).

Al no haber sido contemplado ni uno sólo de estos postulados, ANRD se convenció de que el tirano Obiang Nguema no quiere democratizar el país, pues la democracia está garantizada sólo cuando una sociedad se encuentra organizada y están promulgadas y asumidas las reglas llámese leyes que permiten el libre juego de individuos, grupos e ideas.

A fin de que podamos comprender y analizar con objetividad las desgracias de nuestro país he considerado oportuno sacar a colación las reflexiones del compatriota Djongele Bokoko Boko que desde hace años, echa una mirada dolorosa pero clarividente, sobre todo lo que pasa en nuestra patria mortificada.

Desde el punto de vista de muchos observadores, Teodoro, tras eliminar al tío padre Francisco, ha perdido la ocasión de “transformar la Guinea Ecuatorial en un país próspero y ejemplar para África” (1), explotando los enormes recursos naturales y humanos del país.

--“Lo que está pasando en Guinea Ecuatorial rebasa el hecho de ser una dictadura; es la lógica consecuencia de la falta de moralidad cívica y racionalidad humana por parte de quienes componen un aparato de poder corrupto y corrompido…(2) El fracaso de Obiang como gobernante es rotundo…Desde agosto del año 1979, cuando asumió el poder hasta la fecha actual, Guinea Ecuatorial en lugar de avanzar hacia el futuro desde un presente real y sólido, ha caminado hacia el abismo del retraso: hambre, miseria, enfermedad, dictadura, tortura, más exilio, etc.…En Guinea Ecuatorial no se respeta los Derechos Humanos, porque como dijo un ministro de Obiang, “¿Qué tiene que ver los Derechos Humanos con la democracia?”

Si el pueblo guineo-ecuatoriano no asume de una vez por toda su responsabilidad, esta situación se mantendrá durante mucho tiempo. “Hay que tener en cuenta que el pueblo, desde 1969, se ha mantenido al margen de lo que ocurría en el mundo gracias a las maniobras nguemistas, es decir, en la ignorancia de que el bienestar, la paz y la fraternidad nacionales son posibles. En Guinea Ecuatorial, quienes dicen ser periodistas, en lugar de luchar por la defensa de la verdad y las libertades, de todas las libertades, son simples sicarios y comisarios plumíferos de un poder fascitoïde y dictatorial…Uno de los grandes triunfos de Obiang ha sido evitar, en todo momento, el establecimiento de una oposición en el país. Con esto ha logrado, obviamente, que el pueblo no tenga otra fuente de oposición que la suya propia…La sociedad ecuato-guineana se ha esclerotizado. Guinea Ecuatorial es un muro que necesita ser derribado; es decir que hace falta llevar a cabo una transformación de tal envergadura, que ya no bastan los buenos discursos y peleas gallineras”…”Guinea Ecuatorial necesita un profundo cambio” (3), pero desde 1979- o más bien desde 1969- nada ha cambiado.

En 1990, el compatriota Djongele Bokokó Boko se preguntaba por el tipo de oposición que necesita Guinea Ecuatorial. “A lo largo de su historia, una de las mayores carencias de los ecuato-guineanos ha sido su carencia total de conciencia nacional” y he aquí lo que hipoteca la acción de la oposición de caminar hacia una democracia alternante. Por consiguiente, el objetivo de la lucha continúa siendo el mismo que antes de la independencia: la liberación. Ayer se trataba de expulsar al colonizador; hoy se trata de cazar al déspota que pisotea el país. “La debilidad de la oposición – exceptuando evidentemente a los cómplices de la dictadura, bajo diferentes apariencias – se radica ya no sólo en la falta de unidad, sino también en la ausencia de una conciencia nacional…”que acepte todas las tendencias que confieran los mismos derechos y deberes a todos los pueblos del país. De hecho, las preguntas primordiales que debe formular el pueblo y aquellos que lo representan son: “¿Contra qué luchamos? ¿Porqué luchamos?”. La oposición no debe originarse o llevarse contra el dictador en sí, sino contra el sistema por él implantado y los que lo mantienen y esa lucha debe incluir el hambre y la miseria, falta de libertades y seguridad personal vengan de quien y/o de donde vengan. Desgraciadamente, las diferentes etnias de Guinea Ecuatorial se enfrentan entre sí. El mayor obstáculo interno de Guinea Ecuatorial no es sólo la dictadura como tal, también el mantenimiento de las divisiones que debilitan al pueblo frente a los malhechores que lo explotan. Ello obliga a que los ciudadanos se comprometan con las “organizaciones políticas fuertes, disciplinadas y esto se logrará cuando se supere definitivamente las tendencias tribales que todavía gobiernan la vida social”.

El cambio del régimen no implica necesariamente un cambio de personas o de clanes. Es necesario un cambio de mentalidad, es decir, pasar de los métodos autoritarios y de concepción arcaica del poder a los democráticos, transparentes y abiertos. Para ello, los que se hacen llamar políticos deben de dejar de maniobrar al margen del pueblo y ayudarlo a reaprender los conceptos de una resistencia activa después de casi 30 años de asfixia. “Si la oposición para llegar al poder…pone por delante los intereses partidistas y particulares de sus miembros, entonces que no venda al pueblo la esperanza de una democracia” (4).

Para garantizar una alternancia en el poder hace falta en un país democrático unas elecciones transparentes, libres y limpias. En las sucesivas elecciones celebradas en Guinea Ecuatorial se debe preguntar “¿A qué obedece sus convocatorias… por parte de Obiang? Pues, sencillamente porque sólo se pretende mediante estratagemas fraudulentas mantenerse en el poder… Obiang, lo mismo que cualquier otro dictador, él es el Estado, y el pueblo, más que sus súbditos, son sus esclavos” (5).

“Desde que Guinea Ecuatorial es conocida a nivel mundial como país (in)dependiente, no ha conocido otro sistema político que la dictadura. Primero con Macías, de 1968 a 1979 y actual con Obiang, desde el 3 de agosto de 1979. Entre ambos periodos poca diferencia se ha notado; más bien ninguna…Aun cuando Obiang parece estar intentando querer cambiar la fachada del edificio, el interior del mismo se mantiene igual”. La Guinea Ecuatorial nguemista de Teodoro es una democratura o sea una dictadura camuflada, una democracia trucada (6). Esa se caracteriza por un solo hombre al frente del país, quien se declara “padre de la nación”, “Dios de Guinea Ecuatorial” pretendiendo que: “todo va bien y que el pueblo me quiere”.

Un dictador y una banda de cómplices acaparan todos los poderes del Estado; las fuerzas de represión sanguinarias se aprovechan de los recursos del país y mediante elecciones con una oposición domesticada y manipulada, hace creer al pueblo que el país camina hacia la democracia. “El trasfondo [de] la grave crisis… en que se ve sumida Guinea Ecuatorial…concuerda con la definición de Gramsi (7) en que “lo viejo todavía no ha muerto y lo nuevo tampoco ha llegado a nacer”.Guinea Ecuatorial, lo viejo, es decir, la chulería, los malos modos, la violación de los derechos y libertades de las personas, los secuestros y todo cuanto conlleva la propia dictadura, ha aprendido tanto en la propia sociedad que ya es norma de conducta. Por el contrario, lo nuevo, es decir la propia transformación de esa sociedad queda lejos por llegar. ¿Hasta cuándo?

Sólo una respuesta a esa pregunta: se debe votar en este momento al o los candidato(s) con firmes convicciones democráticas eligiendo al mismo tiempo al partido o partidos con un(os) programa(s) fuera de toda duda.

El compatriota Bokokó Boko recuerda a Maquiavelo que dejó escrito que “no se puede considerar un hombre bueno a quien se dedica a una profesión que exige, para serle constantemente útil, la rapiña, el fraude, la violencia y muchas otras condiciones que necesariamente lo hacen malo”(8). Esa es la radiografía que presenta el hombre que hoy mal-gobierna los destinos de Guinea Ecuatorial. Sería erróneo sin embargo, confundir Guinea Ecuatorial con Obiang. Guinea Ecuatorial no es Obiang, ni siquiera su propiedad. Guinea Ecuatorial es una tierra y unos hombres, un pueblo que les ha tocado la mala suerte y la desgracia de tener su libertad secuestrada por un hombre y su clan que padecen de una confusión mental. Unos hombres para llevar sus desmanes se apoyan en unos analfabetos escuadrones de la muerte que sólo manifiestan el placer de hacer daño como secuaces del dictador ya que en ellos existe una tendencia psicopática. Pues para estos asesinos a sueldo todo aquel que no piensa como ellos es un enemigo y, en consecuencia, del “Padre y Dios de la Nación ”.

“Por eso es hora de decirle al dictador ¡basta! Basta porque el régimen de Obiang, como antes el de Macías, ha cometido innumerables abusos de poder, ha sembrado el rencor entre las diferentes comunidades de Guinea Ecuatorial, promueve rivalidades para debilitar a la oposición, viola todos los principios legales y los derechos humanos, y todo eso lo corona con detenciones, secuestros, torturas y asesinatos, etc.”(9).

Las razones dolorosas expuestas por el compatriota Bokokó Boko que observa desde hace años la decadencia de nuestra Madre Patria, son una clara manifestación de lo que piensa nuestro pueblo en su conjunto y un convencimiento de que la farsa obianguemista ya ha durado bastante y debe tocar a su fin, sobre todo cuando se sabe que el pueblo guineo-ecuatoriano posee la inteligencia y recursos necesarios para acabar con la esclavitud que le ha sido impuesto.

El gran pensador español Ortega y Gasset (10) dejó escrito que cuando un loco o un imbécil se convence de algo, no se da por convencido él sólo, sino que al mismo tiempo cree que están convencidos todos los demás mortales. Esto extrapolado al escenario de la realidad de Guinea Ecuatorial, se observa cómo el régimen del dictador Obiang intenta hacer creer a todo el mundo de la verdad de su política.

“Pues, con todas las leyes, reformas y demás cantinelas, nada ha cambiado bajo el sol de un sistema más policial que político, que se mantiene sobre la base de la corrupción, la represión, la tortura, etc. derivando en definitiva en una guerra psicológica contra la población”(11).

Ahora se extrae el petróleo del subsuelo de Guinea Ecuatorial y la complicidad extranjera se agrava. Recientemente se ha dado una explicación (12) del fenómeno…Los intereses de las democracias del Norte pesan más que el bienestar del pueblo guineo-ecuatoriano. He aquí por qué “los países que económica y políticamente ayudan al dictador cierran los ojos y nada oyen de las quejas de la población…La suerte de la dictadura y del dictador ecuato-guineano, que paradójicamente es la desgracia de la mayoría de la población, proviene de la indiferencia del mundo llamado “democrático”, el mismo está enfrascado en limpiar sus cloacas por corrupción y crisis económica”.

Ha llegado el momento en que el pueblo de Guinea Ecuatorial debe de hacer frente a su propia realidad, confiando la gestión de sus asuntos públicos a los representantes que garantizarán los derechos democráticos reales y las libertades fundamentales. Sólo un pueblo que tiene coraje de reaccionar democráticamente merece unas instituciones y un gobierno democrático. Para que el cambio triunfe, “lo que realmente necesita Guinea Ecuatorial es un cambio tan profundo que no sólo afecte a sus estructuras, sino que incluya a las propias personas llamadas a llevar el cambio, es decir que debe haber un cambio de mentalidad, pasar de los métodos autoritarios y dictatoriales y oscuros a otros democráticos y transparentes, abiertos y sanos” (13).

Si el pueblo realiza este esfuerzo, la dictadura no será más que un mal recuerdo. Guinea Ecuatorial nunca se sanará si no elimina previamente a esa peste que la incordia.

 

* Samuel Mbá Mombé, médico. Exsecretario General de la ANRD (1987-1993), miembro cofundador de Unión de Demócratas Independientes (UDI) y de la Resistencia Nacional de Guinea Ecuatorial (RENAGE).(1999-2004)

 

 

Fuentes:

1.- Djongele Bokoko Boko: “Guinea Ecuatorial: Un muro a derribar”. Las Provincias. Valencia, 9 mayo 1990, pag. 30

2.- Djongele Bokoko Boko: “Guinea Ecuatorial: dolor y muerte”. Las Provincias. Valencia, 5 octubre 1993

3.- Djongele Bokoko Boko: “Guinea Ecuatorial: Un muro a derribar”. Las Provincias. Valencia, 9 mayo 1990, pág.30

4.- Djongele Bokoko Boko: “Guinea Ecuatorial: ¿cuál futuro?” Las Provincias. Valencia, 5 octubre 1993

5.- Djongele Bokoko Boko: “Guinea E·cuatorial:voto nocturno”. Las Provincias. Valencia, 31 de julio 1993, pág.5

6.- Max Linniger-Goumaz: La Democrature. Dictature camuflée. Democratie Truquée. Paris, 1991, 364 pags

7.- Grams, Político italiano (1891-1937), Opositor al Facismo.

8.- Maquiavelo: Político y Diplomático italiano (1469-1527), autor de numerosas obras en particular, El Príncipe.

9.- Djongele Bokoko Boko: “Guinea Ecuatorial no es Obiang”. Las Provincias. Valencia, 27 octubre 1993, pág. 14

10.- Ortega y Gasset, escritor español (1883-1955). Defiende la idea que la razón debe dirigir la vida individual y política.

11.- Djongele Bokoko Boko: “Guinea Ecuatorial: “¿Guerra psicológica?”Las Provincias. Valencia, 11 marzo 1995, pág.43

12.- “El petróleo está adquiriendo cada vez más importancia en el país…No es extraño que Estados Unidos y Francia muevan con mucha atención sus piezas en el país…”Mundo Negro, Madrid, julio-agosto 1995.

13.- Djongele Bokoko Boko, “Guinea Ecuatorial ¿Cuál futuro?”. Las Provincias. Valencia, 17 septiembre 1990, pág.24.

14.- Max Linniger-Goumaz: “Guinea Ecuatorial y el ensayo democrático. La conquista del golfo de Guina”.Editorial Claves para el Futuro, 1996

15.- Max Linniger-Goumaz: “África y las democracias desencadenadas. El caso de Guinea Ecuatorial”. Editorial Claves para el Futuro, octubre, 1994.

 

 

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