Ángel Valiente
[Jueves, 23 de abril de 2009] [09.00]
![]() |
Snf, snf... Señores, me huele a premio. Así, sin más. Y a premio gordo además.
Muy buenas tienen que ser las pelis que aún quedan por visionar dentro de la sección oficial, que por otro lado y hasta el momento es un pelín decepcionante, para que este trabajo no esté en el palmarés el próximo sábado.
Y es que cuando estábamos empezando a plantearnos si realmente el estado crítico de nuestro cine o la tan manida frase tantas veces escuchada de “el cine español es una tal” eran o no ciertas a tenor de la cantidad de cintas insulsas o mediocres de la que estaba poblado hasta hoy el festival nacional más importante, de pronto aparece esta impresionante historia de personajes al límite, cada cuál más al límite, y nos abre los ojos a la esperanza.
La esperanza en el cine, claro, porque para los personajes del film muy poquita esperanza queda. Y es que cada uno de ellos tiene que pasar por la vida asumiendo sus propios actos, embarrándose en sus propios errores y sin tener demasiado en cuenta aquello que se puedan llevar por delante al hacerlo.
Jóvenes, de posición social media alta y estúpidos. Así son nuestros protagonistas. Y también egoístas, individualistas y caprichosos. ¿Somos así los jóvenes de hoy en día? ¿O exagera un poco en su apreciación Carles Torras? Me temo, por mucho que pueda doler, que poco exagera. Cierto es que coloca a los protagonistas en situaciones extremas de drogas, sexo prohibido y alcohol en exceso, pero que eso no enmascare lo que en realidad quieren contarnos. Razón no le falta al presentar así a la post-generación X. Y les aseguro que el submundo presente en la película existe en cualquier ciudad del primer mundo a partir de medianoche. No, no exagera nada.
![]() |
Jóvenes parejas entregadas a los excesos, por mucho daño que hagan, un muchacho que focaliza su soledad en el enfermizo enamoramiento nunca correspondido de una amiga o un yuppie capaz de abandonar a su mujer en pleno parto mientras se folla a una prostituta como segura manera de cerrar un negocio con un cliente putero.
Sobrias interpretaciones (especial mención para un cada vez más seguro Oscar Jaenada y para la eternamente bella Assumpta Serna, así como la joven Judit Uriach), una música que te adentra de lleno en el submundo de la noche excesiva y un impecable montaje, especialmente intenso en los últimos cuarenta minutos de película y que transporta a cada uno de los personajes a lo largo de la angustia que a cada uno de ellos le ha tocado vivir, transportando al mismo tiempo al espectador hasta el lugar en que todas las historias acaban convergiendo. Esos cuarenta últimos minutos deberían considerarse clase magistral de montaje paralelo en cualquier escuela de cine.
En fin queridos, que al tercer día resucitó. Y no fue Jesús, que eso es agua de la semana pasada. Fue el cine español. A ver que nos espera mañana. Ya les sigo contando.
[Condiciones de uso | | ]

