Puede que a algunas personas hoy, sobre todo las que antaño disfrutaron de todo su esplendor, extensión y gozo, que no del temor a Dios que eso era obligado y otra cosa, las alfombras de sal de Arrecife le resulten sosas. Y es que la superficie que ocupaban las alfombras en época, la tradición data de entre 1930 y 1935, era la que ocupan hoy multiplicada por veinte.
El recorrido alfombrado comenzaba a la salida de la nave central de la iglesia de San Ginés, rodeaba la plaza de Las Palmas en busca de la calle de Otilia Díaz para enfilar la Calle Real y recorrer el centro... Cuando este país dejó de ser un estado confesional, todo ese arte casi se perdió. En los últimos años son varias las asociaciones y colectivos que, junto con la concejalía de Cultura de Arrecife, tratan de que la tradición no desaparezca conservándola en sal.
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