Ángel Valiente
[Viernes, 17 de julio de 2009] [09.30]
Hoy es uno de esos días en que me da por explicarles algo sobre cine. En días de confusión por saber sobre la realidad de esta industria que sin embargo es arte y que algunos confunden como arte puro sin industria y demasiados como industria pura sin arte, no está de más que vean un excelente trabajo, rodado con muy pocos medios y gran sencillez, pero que sin embargo denota un gran trabajo detrás de esas imágenes.
“Ponys” fue el segundo cortometraje de David Planell, ese muchacho que creció con el cortometraje (mítico también “Carisma”) y que se ha hecho mayor firmando guiones como “Siete mesas de billar francés” o ganando premios de dirección y guión este mismo año por la impecable “La vergüenza”, que “vergonzosamente” sigue sin tener en taquilla la repercusión de merece y que muchos “cool” de tres al cuarto tildarán de obra maestra cuando el mes de febrero próximo sea repuesta, puede que incluso en nuestra islita pequeña, tras ganar un buen puñado de Goyas.
Y Planell en este corto da una lección magistral de cómo se debe rodar una escena de 3 personajes en reunión demostrando que estuvo aplicado en la escuela de cine cuando explicaron esta técnica: un plano general para situar globalmente la escena (lo que se conoce cómo plano master), dos planos medios de las actrices que están una junto a otra tomadas dos a dos, y tres primeros planos con continuidad espacial de cada una de ellas.
El resto es montaje. Si una actriz en primer plano le habla a la que está más alejada de ella, insertar el general antes del segundo primer plano. Si le habla a la que está a su lado, se puede insertar el plano a dos correspondiente. Si interpela la tercera, vuélvase al general antes de ir al primer plano de la misma. Nunca insertar consecutivamente los dos planos dos a dos, no sea que nos “salte” el personaje central de sitio. Si se hablan entre todas, insértese el general, etc. Todo en aras de evitar problemas de continuidad que despisten al espectador sobre la situación real de cada personaje.
Y con una técnica de realización tan sencillita se obtiene el resultado que hoy les presento. Sencillita, pero ojo, ¿han contado bien los planos que les he dicho? A ver, contemos: plano general, dos medios y tres cortos. Total, seis planos.
¿Es que se rodó con seis cámaras al tiempo? Queridos míos, sí ya es caro rodar con una cámara imagínense con seis. ¿Entonces las actrices repitieron seis veces la misma escena? ¡Y con sus correspondientes tomas!, me atrevería a decir yo, que no todas serían buenas. ¡Vaya curro!, ¿no?
Y esto es sólo en cuanto a dirección e interpretación, que otro día les podría hablar de vestuario, atrezzo, fotografía, etc., etc., etc. Y es que el cine no es fácil, ya ha quedado claro. Y rodar en buenas condiciones para obtener un buen resultado es muy complejo e implica el trabajo coordinado de mucha gente. Pero esto y no otras cosas es el cine.
Y me encanta.
Aunque en realidad soy consciente de que el guión y la historia de “Ponys” son tan brillantes que me arriesgo a que nadie haga ni puñetero caso a todo lo que les acabo de contar y se dediquen simplemente a disfrutar de la historia.
Háganlo, disfruten. Y si luego les apetece verlo una segunda ocasión para analizar la perfección en la realización de la toma de tres personajes de Planell, vuelvan a verlo y sigan disfrutando.
Buen fin de semana. No se olviden de ir al cine.
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